miércoles, 8 de enero de 2020

DISRUPTORES ENDOCRINOS: FAQ


¿Qué son?


Según la wikipedia, son sustancias químicas, ajenas al cuerpo humano o a la especie animal a la que afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie,1​ es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual.

Yo lo resumiría en, son químicos que mimetizan, antagonizan o anulan a hormonas normales y que pueden tener efectos permanentes en el organismo o incluso en la progenie, a través de mecanismos trasmisión genética, o lo que es lo mismo, modificando la expresión genética, que explicaré más adelante.

¿Cómo actúan?


A grandes rasgos podemos hablar de tres formas de actuación:

  • Mimetismo

Mimetizan la acción de las hormonas naturales, aumentando lo que sería el flujo natural. Este es uno de los casos (aunque hay dudas) del ya prohibido insecticida DDT..
  • Antagonismo

Bloquean los receptores hormonales, inhibiendo la respuesta. Es el caso del Vinclozolin, un fungicida que tiene efectos anti-androgenos, suprime el efecto de las hormonas sexuales masculinas.
  • Modificación del metabolismo hormonal

Interfieren en los niveles fisiológicos hormonales, hacen producir más o menos hormonas de lo normal. Es el caso de los disruptores de origen natural, las isoflavonas, por ejemplo.


¿Cual es el problema con la regulación?

Respuestas no monotónicas


Este es un campo relativamente nuevo de investigación y algo contraintuitivo. Hasta ahora, la perspectiva toxicológica al respecto de la seguridad alimentaria y de otros materiales, se había fijado en establecer límites para sustancias que podrían resultar dañinas para el organismo.

Sin embargo, el caso en los disruptores endocrinos no tiene paralelismo con “evitar dosis venenosas” debido a que se ha observado que estos químicos reaccionan con el sistema endocrino de forma no monotónica, es decir no-lineal o expresándolo aún de forma más simple, el a más dosis más respuesta y a menos dosis menor respuesta no se cumple.

Según Frederick Vom Saal, profesor de biología en la Universidad de Missouri, el problema es que el tema se ha tratado con una perspectiva toxicológica, como se hace con lo “venenoso”, a partir de ciertas dosis lo es y por debajo de un umbral, no lo es. Sin embargo, el sistema endocrino del cuerpo humano no funciona de la misma forma y la regulación no está para nada adaptada a ello. La sensibilidad endocrina varía dependiendo de la dosis de forma cuasi antagónica en muchos casos.




¿Cuales son?


La lista es larga, entre otras cosas porque muchas substancias están en revisión para bien o para mal, pero centrándonos en los principales. Podemos clasificarlos según su origen:

De origen natural


  • Fiitoestrógenos.


De tipo vegetal, pueden exhibir efectos pro-estrogénicos o anti-estrogénicos.

Estos gozan de una reciente popularidad debido al popular meme sobre la soja aunque un meta-análisis bastante reciente ha descartado posibles efectos perjudiciales de la soja para la testosterona, aunque permanezco ligeramente escéptico al respecto.

  • Micoestrogenos.


De tipo fúngico, de los tóxicos, hay uno muy conocido llamado Penicillium que dio paso al famoso medicamento, aunque este no exhibe propiedades de disruptor endocrino.

Sin embargo el que nos ocupa aquí es una llamado Zearalenone, que muestra propiedades de disruptor endocrino de tipo estrogénico.

Infraestudiados en mi humilde opinión, parecen condensarse en productos de tipo cerealístico almacenados.

De origen artificial o sintético

  • Adictivos alimentarios

E-621, Glutamato Sódico, un potenciador del sabor se halla en todo tipo de alimentos. Se han encontrado efectos de disrupción endocrina en experimentos con ratas. Posiblemente tenga un una relación directa con problemas de infertilidad y obesidad.

  • Herbicidas, pesticidas y fungicidas.


De este tipo, quizá el más famoso sea la Atrazina, un potente herbicida, el cual está prácticamente prohibida en la UE pero no en Estados Unidos. Donde un famoso estudio ha demostrado que contaminación en el agua causa cambios completos de sexo en ranas, hasta el punto de que ranas macho cambian completamente y son capaces de poner huevos.

Otro es el DDT, y su residuo el DDE, pesticidas prohibidos desde las décadas de 1970-1980, era uno de los principales y más vendidos del mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial se usó para el control de plagas en las trincheras, rociando a los soldados y civiles, y fue responsable de la casi extinción de la mismísima águila calva, símbolo nacional de Estados Unidos. Se conoce que es cancerígeno, efecto posiblemente derivado de su actividad disruptora endocrina. Como ya hemos dicho previamente, el DDT es considerado un antogonista androgeno, es decir, bloquea a los receptores de hormonas sexuales masculinas y su relación con el cáncer está ampliamente estudiada.

  • Plastificantes


Ftalatos, un grupo de sustancias como el DEHP y el DBP, ampliamente usados en la fabricación de por ejemplo el PVC con el que están hechas muchas tuberías y conductos. Estos materiales son considerados disruptores endocrinos de tipo antagonista androgeno, es decir, inhibe la producción de hormonas sexuales masculinas, teniendo entre otros efectos la reducción de la calidad del esperma.

Bifenoles, la más famosa de estas sustancias, y ampliamente usada en la industria plástica es el BPA, o Bisfenol A, que fue uno de los componentes pioneros para la creación de todo tipo de productos plásticos desde la década de los 50’s. Este componente se encuentra en todo tipo de envoltorios y envases alimenticios, botellas de plástico, latas de conservas incluidas y en el papel termal, ampliamente usado para los tickets de la compra. La Unión Europea prohibió su uso en envases y productos infantiles (chupetes, etc) aunque no sé si la prohibición se extiende a los juguetes y recientemente ha extendido aún más las limitaciones pero está aún lejos de prohibirse. Para resumir el BPA es un xenoestrógeno, esto es, mimetiza a las hormonas sexuales femeninas, aumentando así su impacto en el organismo.

  • Otros productos industriales


Polibromodifenil éteres, usado para recubrimientos de material eléctrico, aparte de ser nefastos para el medio ambiente por diversas razones, se ha demostrado sus perniciosos efectos como disruptor endocrino. El Estado de California y la UE han prohibido su venta y uso.

  • Cosmética, cremas solares e higiene personal


Benzofenona, un producto ampliamente usado en higiene personal y perfumería es considerado un disruptor endocrino.

Octilmetoxicinamato, se halla en muchas cremas solares y barras de labios. Es considerado un disruptor endocrino que mimetiza a los estrógenos.

Butilhidroxitolueno, o BHT y Butilhidroxianisol o BHA, usados tanto en cosmética como aditivo alimentario (E-320 y E-321). Son considerados disruptores endocrinos que afectan a la función tiroidea.

¿Qué problemas pueden estar ocasionando?


Difícil de decir dado que todavía es pronto para hablar con certeza de esto, sin embargo se han visto ya muchas asociaciones que hacen temer lo peor, especialmente en estudios con ratas. Muchas de estas condiciones parecen estar fuertemente correlacionadas, lo cual refuerza la sospecha.

  • Autismo



Paralela a la tendencia al alza en los casos de autismo aunque las razones no están claras. SIn embargo se ha visto una relación entre una alta exposición a disruptores endocrinos y casos de autismo aunque no hay nada definitivo.

  • Cáncer


En especial cánceres asociados, obviamente, a las hormonas sexuales y el sistema endocrino en especial.

Como siempre, las razones en la cada vez mayor incidencia de estos cánceres no se pueden separar de la mejora tecnológica para detectarlos, pero los expertos aseguran que esto no explica por sí solo el aumento en la incidencia, sin embargo, no debemos relacionar una mayor incidencia con una mayor probabilidad de mortalidad y viceversa, debido a que la “Incidencia” depende enormemente de la calidad de la atención médica, los chequeos rituales y demás. Es por ello, y afortunadamente, que las mejoras en técnicas médicas y tratamientos han mantenido la mortalidad estable o decreciente.

Aunque no podemos obviar que la relación entre los disruptores endocrinos y el cáncer parece ser bastante sólida.

  • Cáncer de mama

Incidencia y mortalidad por cáncer de mama en Hong Kong.

A pesar de lo dicho con respecto al problema de la incidencia como indicador, tenemos experimentos con ratones que parecen confirmar la correlación entre todo lo tratado aquí y a su vez estudios observacionales en humanos.



  • Cáncer de próstata

Incidencia y mortalidad por cáncer de próstata en Canadá.

Al igual que en los casos de cáncer de mama, existen experimentos con ratones que atestiguan la relación y a su vez estudios observacionales en humanos.

  • Defectos en el desarrollo por exposición intraútero


Si hay un grupo de riesgo que debe evadir los disruptores endocrinos a toda costa, son las mujeres embarazadas. Todos los grupos de población están afectados en mayor o menor medida por estos, pero los fetos son especialmente vulnerables y sus efectos pueden ser terribles e incorregibles.

Aquí es donde entra en juego la epigenética, un campo relativamente innovador en biología que estudia la expresión genética, la fase fetal es vital para el desarrollo, todos los niveles hormonales son fruto de un cuidadoso equilibrio que tiene importantes repercusiones en el desarrollos de los órganos sexuales y no sexuales, en tanto estudios en ratas y otros animales como observacionales en humanos. Una disrupción endocrina en este temprana fase puede afectar a la expresión genética de formas irreversibles y es posible que incluso sea heredable.

  • Depresión


Otra enfermedad que está actualmente en alza en todo Occidente, aunque las razones se discuten, posiblemente sea una combinación de factores genéticos y ambientales.

Sin embargo, se especula la importancia que puedan tener los disruptores endocrinos en este alza, sin embargo es complicado de saber porque una vez con depresión está afecta de sobremanera al sistema endocrino, es difícil diferenciar la causa del efecto.

  • Disforia de género y transexualidad


Aunque las causas de esta condición todavía se debaten, hay cierta evidencia que apunta al rol de posibles desequilibrios hormonales durante el embarazo, en correlación con otros problemas que apuntamos en este artículo, como por ejemplo la madurez precoz.

Esta condición también está en alza en los últimos años, sin embargo las causas de esto son muy discutibles e intrazables. Sin duda la apertura y visibilización política y sociocultural a orientaciones LGTB tiene su peso pero no sería descartable un aumento de los casos.

  • Disminución en la calidad esperma

Correlation doesn’t imply sissification!”

Otra tendencia, es la la disminución de la calidad del esperma desde los años 70 aproximadamente, tendencia que se sigue reafirmando en estas dos últimas décadas. Con obvias y nefastas consecuencias para la fertilidad masculina.

Ya hay un extenso debate relacionando la disrupción endocrina con este fenómeno. Tenemos pruebas bastante sólidas en experimentos con ratones y estudios observacionales en humanos.
  • Obesidad, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2


Obesidad infantil y adolescente en Estados Unidos.

Otra famosa tendencia al alza en las sociedades modernas es a la obesidad. Como siempre no podemos descartar un amplio rango de factores que afectan en conjunto a esta condición. La vida sedentaria, una dieta más calórica y de peor calidad, el mayor uso de la comida rápida, la depresión de la microbiota, etc.

Sin embargo, resulta chocante el brutal aumento de la obesidad infantil e incluso la aparición de enfermedades como la diabetes de tipo 2, que hasta hace uno años se consideraba una enfermedad que afecta solo a adultos.

Además, a la hora de analizar estos hechos, el método no debe ser solo la ingesta sino también cambios en el propio metabolismo y también las propias ganas de comer o insaciabilidad.

Así es que, en efecto, se están estudiando las implicaciones de la disrupción endocrina en la epidemia de obesidad que padecen nuestras sociedades, y parece haber conexiones sólidas, especialmente en estudios con ratones.

  • Madurez precoz en mujeres

Año de la primera menstruación media.

Durante el siglo XX, hemos asistido a una cada vez mayor tendencia en Occidente a una madurez precoz en las mujeres. El primer periodo llega antes, así como el desarrollo de las características sexuales secundarias. Parece que hay evidencias de que hay disrupción endocrina detrás de ello, dado que así lo atestiguan estudios con ratas y observacionales en humanos.

Una perspectiva hacia los factores indirectos o correlados, nos llega a través de la precoz madurez en las mujeres que se sabe que aumenta la prevalencia de: Cáncer de mama, disrupción en los ciclos circadianos y hay alguna evidencia sobre la depresión.


¿Cómo evitarlos?


Esta es la pregunta más difícil de todas. En principio parece una tarea titánica dada la amplia difusión que tienen pero dado que un importante factor para su pernicioso efecto es la acumulación, todo esfuerzo por eliminarlos de nuestro organismo será recompensado.

Para una persona normal, que no tiene un contacto regular con productos industriales como disolventes y demás. la cosa puede ser aún más fácil, y podría resumirse en evadir los plastificantes y aditivos.

Existen alternativas plásticas libres de BPA y además hay aplicaciones completamente gratuitas como Yuka que con un simple escaneo del código de barras con nuestro móvil nos informan de la existencia o no disruptores endocrinos en cada producto.

  • Exposición alimentaria


Algo a evadir por completo es calentar agua o comida en envases plásticos, debido a que la degradación aumenta la contaminación.

No reutilizar botellas de plástico por la misma razón, o usar en su lugar botellas de cristal o de otro tipo libre de disruptores endocrinos.

  • Exposición dermal o de otro tipo.


Evadir los tickets de la compra, especialmente tocarlos con las manos mojadas.

Evadir el uso de productos de higiene personal que contengan disruptores endocrinos, los cuales hay a cientos, especialmente de las marcas más conocidas.